EL GIRALUNA

Como todos sabéis nada existe en el universo sin su contrario, todo tiene su contrario (bueno, casi todo) hasta dios tiene su contrario (que es el Papa) y ojo que he dicho su contrario, no su enemigo. El enemigo de dios es el demonio pero su contrario es el Papa (o mejor el Vaticano). Pero hay una cosa que no tiene contrario o al menos no mucha gente lo conoce, que es el Girasol, nadie ha visto un Giraluna. Cuando trato de imaginar un Giraluna pienso que debe ser un Girasol disidente, un Girasol que tiene su propia personalidad y que no quiere hacer lo que hacen sus hermanos girasoles y cuando cae la tarde y se empiezan a humillar todos muy obedientes él permanece erguido, tieso, mirando hacia arriba, esperando tal vez que aparezca la Luna.
Todas las noches el Giraluna se despertaba cuando el resto de sus hermanos dormía y se estiraba para poder ver a su querida Luna. Una noche la Luna salió en el cielo, llena, magnifica y se dispuso a contemplar el mundo. Dirigió su vista hacia un grandioso campo de girasoles que dormían plácidamente, todos menos uno. A la Luna le extrañó ver un Girasol despierto y entonces se acerco hacia el campo de girasoles y allí estaba, erguido y tieso como siempre el Giraluna. Sorprendida la Luna quiso posarse de frente al extraño Girasol para verlo mejor y se colocó justo encima de él para sorpresa del Giraluna que, muy orgulloso, sonrió satisfecho de haber conseguido su objetivo: que la Luna brillara para él.
Entonces la Luna, sorprendida del tesón de aquel girasol disidente y revolucionario, quiso hacerle dos regalos, el primero fue convertir a aquel Girasol en la flor más hermosa vista sobre la faz de la Tierra, para ello cambio el color de su tallo verde en un blanco brillante, casi fluorescente. Sus pétalos se transformaron en un color gris perla llenos de brillo y su centro se torno azul, un azul nunca visto hasta entonces. El segundo regalo que le hizo fue que, poco a poco, la Luna fue girando sobre si misma, girando y girando hasta mostrar a nuestro Giraluna su cara oculta
Desde aquel día cuando, por la tarde, el sol se acuesta a lo lejos, en la raya del horizonte, a los girasoles se les dobla la cabeza de tan cansados como están, de estar todo el día mirando y mirando al Sol. Y se duermen como plomos. Los Giralunas son algo muy diferente. Los Giralunas nacen solos y siempre son una sorpresa.
Hay muy poca gente en el mundo que haya podido ver, o escuchar a un Giraluna. Los Giralunas viven de noche y en secreto, cuando todo el mundo duerme. Ni siquiera los girasoles que crecen a su lado, y a esas horas duermen como troncos, se enteran.
Un día el Giraluna de nuestra historia le pidió a la Luna que le contara por qué había sido tan buena con él si él había obrado contra la naturaleza intrínseca de los girasoles. Entonces la Luna se acercó al oído del Giraluna y le dio tres razones:
1. Por tener criterio propio
2. Porque tuviste fe
3. Porque nunca perdiste la curiosidad
3 comentarios
César -
César -
Otrodiatelodigo Aunquelosabes -
Me alegra que sigas escribiendo y que cada día lo hagas mejor. No lo dejes nunca.
Pero en esta fábula, si algo sobra, es el vómito de la peída ideológica acerca de Dios (por favor con mayúsculas) y el Papa (por ende el Vaticano y la Iglesia entera).
Te rogaría, si tienes aprecio a tus amigos y quieres que un servidor siga entrando y leyéndote asiduamente. No hicieses ninguna mención negativa a la Iglesia Católica.
Un saludo y muchas gracias